El gran hotel Budapest
Argumento:
Gustave H. es el legendario conserje del famoso hotel Budapest, se hace amigo de un jóven empleado del hotel, Zero, con el que va a vivir miles de aventuras como el robo y la recuperación de un valioso cuadro renacentista, peleando por la herencia de una fortuna familiar... todo esto en el marco del periodo de entreguerras europeo.
Preciosismo visual, colores resultones, planos muy cuidados, movimientos de cámara originales, atención al detalle... son las características principales de esta película, pero también son las características principales de un director. Wes Anderson, ese geniecillo peculiar que cada vez que hace una película te transporta a su mundo privado, un mundo amable, lleno de paisajes coloristas, composiciones ordenadas y habitado por personajes inolvidables.
El gran hotel Budapest conlleva toda la imaginería visual de Wes Anderson, la cual sobresale por encima de la historia, lo que no quiere decir que la historia sea mala, aunque al director le importen más los aspectos formales también le da importancia a esta.
El conserje del hotel, Gustave, se hace muy amigo del nuevo botones, nombrándole su asistente personal y llevándole con él a todos los viajes, peripecias, aventuras y desventuras que le surjan.
Como siempre hay actores que suelen trabajar con este director y un reparto coral lleno de caras conocidas, algunos de ellos con apariciones mínimas y roles más o menos importantes para la trama.
Zero es un jóven trabajador, reservado y gran admirador del señor Gustave. Entró a trabajar en el hotel en los años 30 como ayudante de botones en pruebas, e inmediatamente se hace con la simpatía del conserje que le convierte en su protegido. Esta va a ser la historia de la vida de este chico y todas sus vivencias en el hotel Budapest.
El otro protagonista es Gustave, el conserje más famoso del hotel Budapest, que en aquella época era el mayor reclamo para los clientes. Un hombre educado, amanerado, superficial y muy competente en su trabajo. Va a ser el mentor y mejor amigo de Zero. Interpretado por un Ralph Phiennes en estado de gracia.
Saoirse Ronan con una mancha destrozando su bonito rostro, interpreta a una pastelera que suministra al hotel con los productos de la tienda donde trabaja, es la novia de Zero, una chica sencilla y encantadora, aprobada previamente por Gustave.
Edward Norton, que es uno de los actores que más ha trabajado anteriormente con el director, interpreta al oficial de policía que va a seguir por todo el país a los dos protagonistas y el que hace su aparición cada vez que se meten en un lío.
Además de los aspectos visuales, Wes Anderson nos provee de su particular humor. Podría decirse que es una comedia, si, pero es una comedia diferente con muchas marcas de la casa, entre ellas un humor muy distinto al que estamos acostumbrados y que no por ello funciona mal.
Te hace pasar un buen rato con una película de aventuras salpicada de un humor muy elegante creado por las situaciones hilarantes que crean los protagonistas gracias a los excelentes diálogos que mantienen entre los dos (estos también han sido escritos por el mismo Wes Anderson), acompañados por una melodía circense que por si sola produce una sonrisa en el espectador y que va poniendo el ritmo a la acción.
Los aspectos formales son de diez, como cabría esperar con este realizador, con planos y movimientos de cámara muy originales, detalles muy cuidados... es una película en la que destaca lo visual.
Recomendable si eres fan de Wes Anderson, ya que esta película está totalmente marcada con su huella.
Lo mejor:
Estética.
Diálogos.
Ralph Phiennes.
Lo peor:
Muchos actores hacen una aparición fugaz, casi de cameo.
Del 1 al 10 le doy un: 8,5.