Bajo la misma estrella
Argumento:
Hazel es una adolescente con una enfermedad terminal, tiene cáncer de pulmón diagnosticado a los 13 años, un medicamento nuevo probado en ella le salvó la vida y remitió el cáncer. Hazel tiene que luchar mucho en el día a día para realizar las tareas más simples, además de ser consciente de que la muerte anda cerca de ella. Por todo esto, Hazel está deprimida, gracias a la insistencia de sus padres asiste regularmente a un grupo de apoyo para jóvenes enfermos de cáncer, allí conoce a Augustus Waters, el chico que marcará su vida.
Bajo la misma estrella sigue la tradición de las películas románticas para adolescentes, chico conoce a chica, a chico le gusta chica, pero hay muchos obstáculos para llevar a buen término su amor. A este esquema clásico, hay que añadirle que ambos están enfermos de cáncer, conscientes de que la vida se les escapa y cada uno reacciona a esto a su manera.
Es una película orientada a la sensiblería, un producto lacrimógeno en toda regla, ver como dos adolescentes con enfermedad terminal se enamoran puede parecer bonito, pero el espectador ya sabe que una película que intenta hacerte llorar todo el rato con todos los tópicos que hay sobre el cáncer va a acabar mal.
La historia sigue a Hazel, una chica retraida y deprimida por su enfermedad, le molesta ir al grupo de apoyo donde nunca interviene, pero un día aparece un chico nuevo que la desconcierta con su alegría y sus ganas de vivir, y aunque sean tan diferentes entre estos dos va a surgir el amor.
La actriz protagonista es Shailene Woodley, una jóven que venía pisando fuerte con el blockbuster juvenil Divergente que en esta película ofrece una interpretación mucho más inspirada. Entre ella y Ansel Elgort se nota que hay química, casi siempre comparten cámara y se les ve cómodos el uno con el otro. El resto de actores no tiene tanta importancia como la pareja protagonista, excepto Willem Dafoe, solo están para aparecer un rato y aportar más bien poco.
La protagonista es Hazel, una chica de 16 años con cáncer, estuvo a punto de morir, pero los médicos probaron con ella un medicamento nuevo que la salvó y le dio más años de vida. Vive con miedo, se recluye en su cuarto a leer y no quiere salir, pero para contentar a sus padres asiste al grupo de apoyo donde acaba haciendo dos amigos, un chico con problemas de visión y otro con un cáncer en remisión que le costó la pierna.
El actor es Ansel Elgort, haciendo de galán moribundo, un actor que pocas veces cambia la expresión de su cara y no se le puede echar la culpa al personaje. Augustus es un chico de 18 años que ha sobrevivido al cáncer, es lo contrario a Hazel, vitalista, alegre, siempre con una sonrisa en la cara y ganas de vivir de forma emocionante lo que le quede de vida, el espíritu que le intentará traspasar a Hazel.
La forma en qué está rodada recuerda al cine independiente, los aspectos formales están bien por lo general, a destacar la fotografía, es muy fresca y pretende dar la mayor credibilidad y hacer la historia lo más realista posible, se limita a registrar lo que ocurre delante de la cámara, no hay artificio ni truco.
La palabra que define a la historia es lacrimógena, apela a las emociones de forma exagerada para que el espectador acabe explotando en lágrimas. Los personajes saben que la vida se les escapa, lo recuerdan siempre, sobre todo Hazel. Pero luego está Augustus, que quiere vivir intensamente lo que le queda, y también lo está recordando siempre.
Está bastante sobrevalorada, es una historia romántica para adolescentes que deja con un mal sabor de boca y se parece más a una película para televisión que al cine con mayúsculas.
Si quieres ver una película que te haga llorar por lo trágico de las circunstancias, esta es la tuya.
Lo mejor:
La química entre los actores protagonistas.
Lo peor:
El desarrollo de la historia.
En una escala del 1 al 10 le doy un: 5.