Dark water (la huella)
Argumento:
Dalhia Williams está en proceso de divorcio y luchando por la custodia de su hija. Se muda a una nueva zona, al apartamento más barato que puede encontrar. Allí su hija y ella empiezan a presenciar sucesos inexplicables como las manchas de humedad que no se van nunca y provocan goteras constantemente, y a oír extrañas voces en el piso de arriba.
Remake de una cinta japonesa con el mismo nombre. Los nipones son unos maestros del género de terror, aunque su cultura sea bastante diferente a la occidental, el miedo sigue siendo un sentimiento universal y las técnicas para crear terror en las personas son parecidas. En este caso se hace referencia a un pasado traumático que la protagonista quiere dejar atrás, pero que las fuerzas desconocidas del apartamento no la van a dejar.
Esta película es magnética, te mantiene observando con interés en todo momento, y cuando la acabas de ver te deja la sensación de paz porque todo haya terminado. El terror psicológico impera, da a conocer a unos personajes con los que se simpatiza facílmente o incluso se siente pena por ellos, y así es imposible que el espectador no se quiera quedar a ver que es de ellos, y más tarde que empiece a sentir el agobio que los sucesos extraños crean en la protagonista y su hija.
Algo con lo que todo el mundo se puede identificar: es la historia de una mujer con mucha inestabilidad en su vida, que ama a su hija por encima de todo, y que lo último que necesita es que las goteras de su nuevo piso no paren de soltar agua negra. Por mucho que el conserje se las arregle y que el propietario le prometa hacer obras en el piso vacío de arriba, el agua sigue cayendo agotando su paciencia y deshaciéndole los nervios.
Jennifer Connelly es una actriz mediocre que siempre está haciendo papeles de mujer trastornada. Su rostro de desequilibrada queda bien aqui, Connelly sabe perder los nervios muy bien. Solo tenía que intenta ser normal cuando está con la niña, y el resto del tiempo desatar el estado de tensión que implica una situación extresante como esta. Dalhia es una mujer con un pasado desagradable que la está persiguiendo y desafiando su cordura desde que se fue a vivir a ese apartamento.
Ariel Gade interpreta de una forma muy serena a la hija, que en este caso bien podría ser la madre, es muy madura y se da cuenta de que su madre no está bien y necesita ayuda. No le gusta lo que está pasando con sus padres, eso la pone triste y como consecuencia se retrae e inventa una amiga imaginaria.
Dougray Scott, está correcto, es el exmarido de Dalhia. Intenta pasar todo el tiempo posible con su hija y tiene razones para pensar que el estado mental de su exmujer no es el adecuado para dejarla a cargo de la pequeña.
John C. Reilly es un actor que está muy perdido y así es como hace un papel tan pequeño en una cinta de no mucha fama. Interpreta al casero, un caradura con mucha labia que tiene los apartamentos en condiciones bastante regulares, pero que siempre está dando largas a los inquilinos y lo arregla todo en el último momento.
Walter Salles crea atmósferas inquietantes y a la vez realistas que pondrían en tensión a cualquiera, y lleva a cabo una tarea notable en la dirección. Una buena idea fue la de jugar con el concepto de que la protagonista no está del todo bien de la cabeza, y sugiriendo varias veces que lo que está viviendo puede que no sea real.
La historia está banstante bien, el desarrollo es más que correcto, los recursos del cine de terror están presentes pero no en una gran medida, para ser una película de este género nunca llega a provocar tanto miedo como debería. Más bien se queda en drama/thriller familiar con elementos sobrenaturales de por medio.
Seguramente la asiática será la mejor versión de las dos, como suele pasar con los remakes, pero esta tampoco es mala.
No es una gran película de terror ni de nada, pero es atractiva de ver. Recomendable si te gustan Jennifer Connelly y/o los dramas.
Lo mejor:
La bien desarrollada idea de que la protagonista no está bien de la cabeza.
Lo peor:
Está denominada como película de terror, pero no llega a provocar terror nunca.
Del 1 al 10 le doy un: 6.